Fundamentos
¿Qué es la fuga térmica (thermal runaway)?
La fuga térmica es una reacción en cadena incontrolada y autoalimentada dentro de una celda de iones de litio. Puede desencadenarse por daños mecánicos (caídas, presión, perforación), fallos eléctricos (cortocircuito, sobrecarga, descarga profunda), defectos de fabricación o una fuerte exposición al calor externo.
Si la temperatura de la celda supera un punto crítico, los materiales internos se descomponen de forma exotérmica, generando más calor del que se puede disipar. El resultado es la formación de gases, un aumento de presión, la liberación de vapores inflamables y en ocasiones tóxicos, y finalmente llamas abiertas. Las celdas vecinas también pueden activarse por el calor, permitiendo que el proceso se extienda a todo el paquete de baterías.
Especialmente insidioso: la fuga térmica no siempre avisa a tiempo y puede producirse horas o incluso días después de un daño aparentemente leve, por ejemplo tras la caída de un dispositivo o vehículo.
Tecnología de extinción
Por qué los agentes extintores clásicos alcanzan sus límites en incendios de baterías
Las celdas de iones de litio generan su propio oxígeno para la reacción química y, por tanto, no necesitan oxígeno atmosférico para seguir ardiendo. Sofocar la llama de forma clásica, por ejemplo con una manta o CO2, a menudo no interrumpe la reacción de forma permanente.
Por lo general resulta más eficaz un enfriamiento intenso y sostenido de las celdas por debajo de la temperatura crítica, combinado con la contención de llamas, radiación de calor y gases de combustión frente al entorno. Justo ahí es donde entran en juego los sistemas de seguridad activos como la Li-Ion Safety Box M: supervisan la temperatura interna, cortan el suministro eléctrico ante anomalías y, en caso de incidente, activan automáticamente un agente extintor que enfría y contiene la propagación.
Operativa y organización
A qué deben prestar atención las empresas al manejar baterías de litio
Muchos incendios de baterías de iones de litio no se originan durante el uso en sí, sino durante la carga sin supervisión, por ejemplo durante la noche en talleres, almacenes o pasillos. Un lugar de carga y almacenamiento separado y claramente definido, alejado de materiales inflamables y vías de evacuación, reduce considerablemente el riesgo.
Las baterías dañadas, hinchadas o notablemente calientes no deben seguir utilizándose y deben almacenarse separadas de las baterías sin anomalías hasta que hayan sido revisadas o desechadas por personal cualificado.
Los requisitos concretos aplicables (por ejemplo, del código de construcción, la normativa de seguridad laboral, las prescripciones de prevención de riesgos o el seguro del edificio) dependen del sector, el edificio y la aseguradora. Esta página no sustituye un asesoramiento legal o de seguros individual; recomendamos aclarar los requisitos concretos con el responsable de prevención de riesgos laborales, el encargado de protección contra incendios o la aseguradora.